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Información Sísmica


Predicción de Terremotos

Los terremotos, al igual que los huracanes y otros fenómenos naturales, producen pérdidas cuantiosas de vida y propiedad alrededor del mundo todos los años. Con esto en mente, y dada la capacidad destructiva de un sismo de gran magnitud, uno de los retos más grandes de la ciencia moderna es la predicción de terremotos. Este ha sido un esfuerzo multidisciplinario que ha envuelto geólogos, físicos, matemáticos, ingenieros, biólogos, etc. El mismo ha abarcado métodos que van desde la creación de modelos de la tierra, utilizando técnicas geofísicas, hasta estudios en comportamiento animal.

En el esfuerzo de lograr una predicción de eventos sísmicos hay esfuerzos que van desde la predicción a corto plazo hasta largo plazo. Para las predicciones a corto y mediano plazo se pretende conseguir un método que sea al menos tan efectivo como la predicción de fenómenos meteorológicos. Para los pronósticos a largo plazo los ciclos de tiempo son del orden de 50, 100 o hasta 250 años. Tanto para las predicciones de corto hasta largo plazo, la pregunta no es sólo cuándo, sino también en dónde ha de ocurrir un terremoto y su magnitud e intensidad.

Muchos esfuerzos de predicción se han basado en la identificación de señales premonitores a un terremoto. Uno de los casos mejor conocidos de predicciones acertadas en este campo fue el terremoto de 1975 en la provincia de Liaoning, China. En 1975, un esfuerzo conjunto del gobierno y sectores de la población china, lograron identificar marcados cambios en la elevación del suelo y en los niveles del manto freático. A esto se le sumó un incremento en la actividad sísmica del área y reportes de comportamiento animal extraño en toda la provincia. Esto llevó al gobieno Chino a lanzar una vigilancia y después una alerta de terremoto para la zona (predicción a corto plazo). La misma, junto con una orden de evacuación para la población, fueron emitidas un día antes de que un terremoto de magnitud 7.3 sacudiera la región. Se estimó que esta acción de parte del gobierno Chino salvó la vida de 250,000 personas. Este caso es considerado como uno excepcional, debido a que usualmente los terremotos no presentan elementos precursores tan evidentes. Prueba de esto fue la inhabilidad de los chinos para predecir el terremoto de magnitud 7.6 que azotó la provincia de Tangshan en 1976, dejando un saldo estimado de 650,000 muertos o el caso de Kwantung en agosto de 1976 donde la población pernoctó dos meses al intemperie por la predicción de un terremoto que nunca se materializó (Bolt, 1981)

Un buen ejemplo de un esfuerzo de predicción a mediano plazo es el caso de Parkfield. En 1984 se instaló una impresionante red de equipos en una parte de la Falla de San Andrés, que ya tenía un patrón sísmico bastante definido: un evento con magnitud mayor a 6.0 cada 22 años. Se estimaba que entre 1988 y 1992, este segmento de la falla, localizado cerca del poblado de Parkfield, generaría dicho terremoto. Por ende, se instaló una densa red de estaciones sismográficas y equipos de medidas geodésicas en conjunto con una serie de aparatos para medir niveles del manto freático, resistividad eléctrica, campos magnéticos y cambios geoquímicos en la zona. El esperado terremoto con una magnitud de 6.0 no ocurrió hasta el 28 de septiembre de 2004. Más aún, dicho esfuerzo no pudo prevenir a la población del terremoto de 1989 en Loma Prieta, magnitud 7.1 (el terremoto de la Serie Mundial con 63 muertos), o el evento de Northridge, magnitud 6.8 y sus efectos devastadores (unos 57 muertos).

Existen diferentes metodologías para las predicciones a largo plazo. Mediante estudios de la distribución de la actividad sísmica a nivel mundial ha sido posible identificar aquellos lugares en donde la probabilidad de un evento de gran magnitud es mayor, por ejemplo en las zonas de contacto de las placas tectónicas, como Puerto Rico. Esto, sin embargo, debe interpretarse como un estimado y no como una garantía absoluta sobre la ocurrencia de un suceso en un área específica.

Para la predicción a largo plazo algunos estudios están basados en la recurrencia de eventos. Por ejemplo, en Puerto Rico han ocurrido entre 1670 y el presente cuatro terremotos de gran intensidad, 1670, 1787, 1867 y 1918. Esta distribución de terremotos refleja un ciclo de 51 a 117 años o un promedio de 83 años para terremotos destructivos. Sin embargo, hay que señalar que cada uno de estos eventos se generó a lo largo de una falla diferente, por lo tanto, en base de estos eventos exclusivamente no se puede hacer una predicción sobre su recurrencia.

Para otros estudios, más completos por cierto, se examinan los mapas geológicos de la zona particular, poniendo especial atención a fallas activas y otras estructuras geológicas. Esto se correlaciona con la distribución de intensidad de terremotos históricos, modelos de atenuación sísmica y otros datos estadísticos. El resultado de esto son mapas de zonas sísmicas que identifican las regiones donde distintos grados de intensidad pueden ser anticipados. Muchas veces estos estudios no sólo consideran el riesgo directo de un sismo, sino también de otros fenómenos asociados como consecuencia del terremoto, tales como maremotos (tsunamis), licuación, amplificación sísmica y derrumbes. La identificación de estas zonas de alto riesgo es indispensable para decidir el uso de terrenos y la preparación de planes de contingencia.

En Puerto Rico, un estudio de vulnerabilidad sísmica realizado por el Dr. William McCann en 1987 arrojó una probabilidad de 33 a 50% de una sacudida de intensidad fuerte (Intensidad VII o más en la escala Mercalli Modificada) para diferentes partes de la isla para un periodo de 50 años (Figura 1).

Un estudio del 2003 del Servicio Geológico de los Estados Unidos reveló que el área Oeste-Suroeste de Puerto Rico es el más vulnerable a terremotos (Figura 2). Esto es sin tomar en consideración peligros secundarios como los maremotos, licuación y amplificación de onda sísmica que afectan más las zonas costeras bajas y los deslizamientos que se pueden generar en la zona montañosa

Aunque hasta este momento no existe en el mundo un método con bases científicas sólidas que permita la predicción exacta de un evento sísmico de cualquier magnitud y las predicciones a largo plazo tampoco ofrecen una garantia del 100% de lo que pueda ocurrir, el tiempo y el esfuerzo utilizado con este fin no ha sido en vano, ya que grandes avances en la sismología han surgido a raíz de estas investigaciones.

Figura 1. Mapa de las probabilidades

Figura 2. Mapa de amenaza sísmica de Puerto Rico (USGS, 2003)


Referencias:

* Bolt, B., 1981. Terremotos. Editorial Reverté, Barcelona, 266p.
* McCann, W., 1987. Preliminary Seismic Hazard Map.
USGS, 2003. Puerto Rico Seismic Hazard Map.
http://earthquake.usgs.gov/hazmaps/products_data/Puerto-Rico-VI/index.htm .

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